Estos días hemos compartido travesía con una familia francesa, amantes del mar y la náutica.

Pasaban sus vacaciones en Gran Canaria y quisieron disfrutar de un día en nuestro velero.

Cada excursión, cada travesía, es diferente y emocionante, pero cuando tienes como pasajeros a un grupo de «marineros», se vive de forma diferente.

Empezó siendo un día tranquilo por las condiciones meteorológicas, que fue aprovechado por los hijos para dedicarse a otra de sus aficiones, la pintura a bordo.

Después del almuerzo la tarde se animó con mucho viento y esto, para los amantes de la navegación , significa doble diversión. Tanto fue así, que incluso se animaron a patronear ellos mismos el Vandross.

Gracias a la familia Ribeyrolle por elegirnos para su experiencia de mar en Gran Canaria y esperamos volver a verles pronto.

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